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Barritas energéticas e intolerancia a la lactosa

Nombre: Alfredo Ripollés Monllau

Título Consulta: Barritas energéticas e intolerancia a la lactosa

Consulta: Buenos días, soy corredor de montaña y como muchos corredores de resistencia me he vuelto intolerante a la lactosa. Las barritas energéticas todas o al menos las que yo conozco llevan sero de leche, por lo que nos sientan fatal. ¿Conocéis alguna solución para minimizar los síntomas o alguna que no lleven lactosa?
Muchas gracias.


 

Respuesta:

Estimado Alfredo,

En primer lugar daremos rápidamente contestación a tu pregunta, y es que desde PowerBar Spain, nos comunican que por ejemplo las barritas Natural Energy no llevan lactosa en su composición, por lo que son bien toleradas por l@s que padecen esta afección.

Respecto a la intolerancia a la lactosa, nos gustaría extendernos algo más, pues creemos que es un tema que concierne a bastantes corredores y aficionados a la montaña, existiendo gran número de deportistas a los que la leche o lácteos sienten mal.

En el caso de tomarlos en el desayuno antes de una competición o entrenamiento intenso, lo mejor sería evitarlos durante las 24 horas anteriores a la competición para evitar complicaciones, aunque en la mayoría de los casos no hay una intolerancia real, o esta es mínima. Ahora bien, el problema aparece cuando este hecho se produce reiteradamente y en cualquier situación. En estos casos, con casi total seguridad habrá una intolerancia a la lactosa, y por tanto la primera medida será evitar los lácteos y derivados y tomar sustitutos sin lactosa y otros alimentos ricos en calcio.

 

Empecemos por el principio...

La intolerancia a la lactosa es una afección intestinal que imposibilita la correcta digestión de la lactosa (el azúcar natural de la leche) debido a una deficiencia en lactasa, que es la enzima encargada de separar la lactosa en dos azúcares simples (glucosa y galactosa) durante la digestión. Esta enzima digestiva se llama lactasa. Si la lactosa no ha sido desdoblada en los dos azúcares simples y llega entera al intestino, el organismo no podrá absorberla ni asimilarla y provocará gases, malestar, diarrea y problemas intestinales.

Los síntomas suelen aparecer de los 15 minutos a las 2 horas después de haber ingerido alimentos que contengan lactosa, generalmente acompañados de flatulencias, cólicos intestinales y diarrea. Los síntomas desaparecen entre 3 y 6 horas más tarde. Esto se debe a que la lactosa no ingerida en el intestino delgado, pasa al intestino grueso y allí es fermentada por las bacterias de la flora intestinal produciendo hidrógeno y otros gases.

Existen 3 tipos de intolerancia a la lactosa:

- Intolerancia congénita: causada por una mutación autosómica recesiva en el gen de la lactasa que provoca una actividad mínima o nula de la enzima. Es extremadamente rara, los bebés experimentan diarrea desde la primera exposición a la leche materna y dura toda la vida. El único tratamiento posible es evitar la leche que contenga lactosa, debiendo utilizarse fórmulas especiales de leche sin lactosa.

- Intolerancia primaria: se produce una pérdida progresiva de la producción de la lactosa, y por tanto una pérdida gradual de la capacidad de digerir la leche. Suele darse a lo largo de la vida en ciertos grupos étnicos y tiene una causa genética. Las personas con esta intolerancia van notando como la ingesta de leche les causa cada vez más síntomas. Es progresiva y permanente.

- Intolerancia secundaria o adquirida: la disminución de la actividad de la lactasa está provocada por un daño intestinal temporal que causa atrofia de las microvellosidades (generalmente por una gastroenteritis vírica, enfermedad celiaca, antibióticos, quimioterapia, etc.). Este tipo de intolerancia puede producirse en la infancia tras un episodio de gastroenteritis agudo, siendo transitoria y recuperándose la función en unas semanas.

Una vez aclarado esto, cabe decir que muchas personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir leche y productos lácteos sin padecer síntomas, especialmente si los ingieren en pequeñas cantidades y acompañados por otros alimentos como cereales. Otras necesitarán la restricción de la lactosa hasta la resolución de los síntomas, generalmente durante unas 4 semanas, especialmente aquellos casos transitorios, que pueden producirse tras una gastroenteritis.

En estos casos, deberemos prestar atención a que no se den carencias nutricionales, y los pacientes deben reintroducir la lactosa para inducir de nuevo la tolerancia, aunque esto se debe hacer siempre bajo supervisión médica. Después de un período de exclusión de la lactosa y del cese de los síntomas, se pueden llegar a tolerar raciones de lactosa equivalentes a la presente en 1 vaso de leche.

Por ello, los lácteos como el queso curado o semicurado, el yogur y otras leches fermentadas pueden ser consumidos por personas intolerantes. Los lácteos suplementados con probióticos reducen los síntomas de hinchazón, posiblemente como consecuencia de que la lactasa microbiana mejora la digestión de la lactosa.

Existen marcas que comercializan actualmente leche sin lactosa, con otros hidratos de carbono que son perfectamente toleradas por las personas intolerantes. Otra alternativa posible consiste en añadir lactasa a la leche tras su calentamiento o tomarla en cápsulas antes de cada ingestión.

 

Un apunte sobre el yogur

El yogurt es un derivado lácteo considerado como un alimento funcional ya que contiene microorganismos vivos buenos (probióticos) que sobreviven a la digestión normal y llegan al colon, con múltiples propiedades beneficiosas para la salud. Parece ser que la digestión de la leche mejora cuando se convierte en yogurt ya que estas bacterias se encargan de descomponer la lactosa en glucosa y galactosa, a través de la lactasa bacteriana, lo que provoca una mejor tolerancia a la lactosa.

Desde el punto de vista nutricional, y sin hacer apología de determinadas marcas de yogur que le otorgan a este producto beneficios de dudoso origen científico, el yogurt tiene una serie de propiedades entre las que destacan la de ser fuente de proteínas, fuente de calcio, y de potasio, calcio y magnesio entre otras, por tanto puede ser un muy buena alternativa a tener en cuenta.

Como en cualquier intolerancia es necesario comprobar siempre los ingredientes en productos como el pan, embutidos y conservas. Vigilar cuando se indica AZÚCARES, puede esconder lactosa al tratarse de un azúcar. Vigilar en medicamentos y complejos vitamínicos dónde se utiliza como excipiente, así como en productos que han sido procesados y se les ha añadido algún ingrediente o aditivo.
Teniendo en cuenta lo anterior, existe una tabla contrastada con alimentos prohibidos, alimentos "bajo sospecha" y alimentos permitidos:

 

Alimentos e ingredientes prohibidos

Leche vaca, leche en polvo, batido de leche, derivados lácteos, nata, quesos frescos y fermentados, quark, feta , crema de leche, postres lácteos, margarina, mantequilla, helados, salsa bechamel etc.

 

 

Alimentos y productos que pueden contener lactosa

Purés y sopas, pan, pasteles, fiambres, embutidos, pasteles y frituras de carne, huevos guisados con leche, flanes, puré de patatas, crema o puré, bollería, crepes, bollos, bizcochos, galletas, tostadas, precocinados, cereales enriquecidos, aderezo de ensaladas y mayonesas, sorbetes, tartas, yogures, batidos, ponches, malteados, chocolate con leche, rebozados, sucedáneos de chocolate, sopas instantáneas, sidra y vino.

 

Alimentos e ingredientes que se pueden consumir

Fruta natural, frutos secos, mariscos, cereales, huevos, miel, mermelada, patatas, arroz, pasta, verduras, carnes, pescados, legumbres, tofu , leches vegetales (soja, coco, avena, arroz, y almendras).


La industria de los productos bajos en lactosa

 

Aunque es cierto que en los últimos años, la industria láctea ha creado productos de calidad bajos en lactosa o libres de lactosa para reemplazar la leche normal, normalmente estos productos son de dos a cuatro veces más caros que los productos equivalentes con lactosa, por lo que su consumo habitual es para muchas familias restrictivo.

Por otro lado existen algunas ocasiones en que no podemos evitar el consumo de lactosa, o por el motivo que sea escogemos consumir un alimento que la contiene. En estos casos es necesario usar suplementos de lactasa, que es una enzima similar a la que produce el intestino delgado pero producida de manera industrial por un hongo del género aspergillus. Este sistema alternativo aunque bastante eficaz, tiene algún inconveniente, como es el de que si se toma con el estomago vacío el pH ácido la puede desnaturalizar, o también que pierde efectividad si no llega al intestino en el momento que lo hace el alimento conflictivo.

Hay que tener en cuenta también que estos suplementos quizás no puedan aportar la cantidad exacta de lactasa necesaria para digerir adecuadamente la lactosa contenida en los productos lácteos, lo cual podría producir síntomas similares a los existentes en la intolerancia a la lactosa.

Espero que todo este desarrollo te haya sido de ayuda.

 

 

 

 

Un saludo,

Núria Serra  - Bióloga de Vitae Natural Nutrition y Colaboradora de CdM

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